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A veces la suerte en el fútbol, juega un
papel importante, y hasta ayer, siempre lo había hecho en contra de
los Islanders, pero alguna vez tenía que ser...
Y fué justo con Montreal, un equipo muy
duro, y al que nunca se le había podido ganar en su casa.
A los 5 minutos de iniciado el partido,
una jugada en profundidad que recibió Atieno, éste se frenó y cedió
para Scott Jones, que envió un centro al área, allí cabeceó
impecable Hansen, para marcar el único gol del partido.
Montreal salió con todo en busca de la
igualdad, pero se encontraría una y otra vez con Gaudette, que
pareció levantar una muralla impenetrable delante de su porteria,
así salvó en por lo menos 5 oportunidades, evitando la casi segura
caída de su marco.
Prácticamente así transucrrió todo el
partido, con Montreal volcado al ataque y los Islanders defendiendo
con uñas y dientes. Por poco los locales logran el empate, con un
remate a distancia, cuando casi se terminaba el partido, pero el
balón se estrelló en el horizontal y allí se quedaron las ilusiones
del empate.
Este triunfo tiene un gran valor desde
todas las visiones posibles, son tres puntos muy valiosos, se le
ganó a un equipo al que nunca se lo había vencido, y el empujón
anímico que ellos significa, puede ser fundamental para afrontar los
próximos compromisos en la carretera.
Indudablemente que si este partido se
perdia o empataba no podríamos haber dicho que era injusto, ya que
los méritos fueron todos de Montreal, pero el fútbol es así, y ayer
les tocó a ellos, la mala suerte que nos estaba acompañando a
nosotros.
Eduardo Cantore
Islandersfc.net |