Los Islanders lograron un nuevo triunfo contundente e inapelable,
ante el último campeón del fútbol mexicano.
En un partido totalmente atípico por las condiciones del terreno de
juego la Tropa Naranja supo como superar a un rival, que obviamente
no hizo pié en ningún sector del campo de juego, no solamente desde
el aspecto únicamente literal, sino también desde el futbolístico.
Para comenzar se debe aclarar, que al momento de salir los equipos a
la cancha no estaba lloviendo, y todo parecía que se desarrollaría
dentro de la normalidad para una cancha pesada, pero al momento del
saludo protocolar entre ambos equipos, se desató prácticamente un diluvio, que duraría
todo el primer tiempo.
Quizás sea cierto que el partido debió suspenderse, pero eso es muy
difícil que ocurra una vez comenzado, porque llegado el caso, como
ocurrió anoche, no hay manera de asegurar que alguno de los
equipos se favorece con las malas condiciones del terreno, ya que
ambos se verán afectados, tampoco nadie puede asegurar cuánto tiempo
lloverá.
En partidos de naturaleza internacional, donde la televisación de
los mismos, juega un papel casi desicivo en esas circunstancias,
siendo otro motivo más para que se desarrolle el encuentro a como dé
lugar.
Así, mientras la lluvia arreciaba, ambas escuadras trataban de
dominar la situación, lógicamente, evitando jugar el balón al piso,
intentando levantar el balón pero sin caer en el pelotazo, fueron
los Islanders quienes leyeron más claramente el panorama, y
lentamente dominaron las acciones y el balón, por su parte el equipo
Azteca, solamente atinaba a rechzar la pelota a cualquier parte, en
muchas ocasiones a ras del piso, lo que indudablemente era un
suicidio, ya que el balón en esas ocasiones se moría en un charco de
agua sin recorrer demasiada distancia.
De esa manera, llegaría el primer gol del partido, avanzaron los
Islanders, ingresando al área, la defensa de Santos intentó despejar,
pero el balón quedó en los pies de Telesford, que alcanzó a rematar
como pudo. Apenas habían transcurrido 15 minutos.
El impacto anímico que eso provocó en uno y otro equipo fué
diametralmente opuesto, el local, casi podría decirse que se agrandó
a tal punto que dieron una clase magistral de cómo debe jugarse, o
al menos intentar jugar, al fútbol en esas condciones, mientras que
la visita cayó despiadamente en un vacio colectivo de ideas y
criterios.
El Santos comenzó a apelar entonces al juego brusco, con jalones de
camiseta y disimulando sus fuertes entradas contra los jugadores
locales, en una de ellas, en un pelotazo muy largo Gaudette se hizo
del balón muy cerca del delantero visitante, éste no se detuvo y
derribó al portero peligrosamente. Clara infracción intencional, que
en otras condiciones hubiese ameritado la tarjeta roja directa.
Minutos más tarde, a los 38, escapó Villegas por el sector Izquierdo,
arrojó un centro atrás, y el balón quedó en los pies de Noah
Delgado, quien convirtió de esa manera el segundo gol.
Todo fué a partir de ese momento de los Islanders.
Por ello no fué de extrañar que hayan sido los Islanders quienes
tuvieron más ocasiones de aumentar, un remate de Atieno de Cabeza,
apenas se fué desviado, un chilena de Krause lamió el parante y todo
hacía presumir que la diferencia aumentaría.
En el segundo tiempo, ya no llovía, y el drenaje hizo su trabajo,
aunque en algunos sectores todavía se apreciaban los charcos, el
juego fué ganando en intensidad, sin embargo Santos seguía siendo un
equipo sin claridad ni ideas, eso fué aprovechado por los Islanders,
que en lugar de conformarse con el 2 a 0 parcial, salieron con la
intención de liquidar el pleito, y así lo hicieron, apenas habían
transcurrido 4 minutos de la segunda parte, cuando Miranda recibió
un rebote fuera del área y con un remate fuerte y a baja altura al
lado derecho del portero, haría delirar a toda la fanaticada, era el
tres a cero.
Santos, por su parte, era más coraje y descontrol, se veían
superados en todos los aspectos y el cansancio ya estaba haciendo lo
suyo también.
Recién a los 21 minutos del segundo tiempo, lograron llegar con
peligrosidad, recibió Herrera y con remate bajo venció a Gaudette.
El portero de los Islanders, quiso aguantar el balón luego del gol,
pero fué agredido por el # 23, Oribe Peralta, totalmente fuera de si,
amarilla para Gaudette, roja para Peralta correctamente, el DT de
Santos se sumó al descontrol, y también fue expulsado del terreno.
Ya nada podía hacer el Santos, con un hombre menos, apuballado por
los Islanders, que aguantaron a pie firme los pocos intentos de la
visita hasta el final del partido.
Un 3 a 1 memorable, que quedará en las retinas para siempre de los
más de 10.000 espectadores que alentaron sin parar a la tropa
naranja.