El título de este comentario hace referencia a un dicho que
utilizaban los Tres Mosqueteros en la novela del escritor Alejandro
Dumas, pero que resulta aplicable a muchos aspectos de la vida
cotidiana y también en el fútbol como deporte colectivo.
Básicamente la intención es remarcar ese funcionamiento en equipo,
donde cada uno debe cumplir un rol específico y a la vez darle un
profundo respaldo al éxito en conjunto sobre el individual.
Lo traigo como acolación a lo que muchas veces también se menciona
en el fútbol, "lo que sucede en los vestuarios, se queda en los
vestuarios" y obviamente cuando un grupo numeroso de personas deben
reunirse por algún motivo, no todos tendrán las mismas opiniones,
gustos y preferencias, por ello más de una vez surgen divergencias,
lo que no supone que por ello se sucedan discusiones o peleas
irremediables.
Días pasados me encontré con el siguiente video, del encuentro entre
Vancouver y Miami. Sobre el final del ejemplo, se observa como Gbeke
y Charles del equipo canadiense se toman a golpes de puños en pleno
partido. Algo muy pocas veces visto....
Pero más allá de lo anecdótico del caso, queda claro que no siempre
se piensa en "todos para uno y uno para todos", estas situaciones
poco comunes, muchas veces surgen por el empeño y esfuerzo que ponen
algunos jugadores y otros no lo hacen como se espera, esa disparidad
en la actitud, generalmente termina en una especie de aislamiento,
del jugador, por decirlo de alguna manera, "menos comprometido con
el juego".
Aquellos que hemos jugado este deporte sabemos que no es necesario
llegar a los extremos violentos, con no pasarle el balón, enviárselo
con más fuerza de la necesaria ó cuando está muy marcado, le
complicaran su tarea en el terreno, provocando una actuación muy
mala.
Sin embargo estos detalles debe corregirlo el cuerpo técnico, que ni
bien detecta algún tipo de situación como la mencionada, debe tomar
los recaudos necesarios e inmediatos para que el mal no llegue a
mayores, pero en algunos casos en lugar de remediarla, la cuestión
empeora y paulatinamente va ir socavando el buen desempeño del
equipo, y la consabida pérdida de puntos.
En otros casos, la falta, por parte del cuerpo técnico, de un
criterio claro al momento de seleccionar a los jugadores que serán
titulares, suplentes y quienes no estarán en el terreno de juego, se
traduce en una permanente competencia no solamente desde el aspecto
deportivo, lo cuál es lógico, sino, en algunos casos, además por
lograr la "simpatía" del DT.
Tal estado de cosas se agrava aún más a la hora de repartir los
denominados "premios" que se otorgan en todos los clubes de fútbol y
comienza a jugar un papel importante el aspecto monetario.
Entonces comienzan a aparecer las denominadas "camarillas ó grupos
de presión" entre los jugadores, cuyo objetivo final es la
desestabilización del DT y ser ellos quienes en defnitiva le "armarán"
el equipo, de acuerdo a sus propios criterios, que ya no son
puramente futbolísticos.
Estas situaciones mencionadas no son para nada extraordinarias, por
el contrario son mucho más comunes de lo que uno pudiera imaginar y
suceden en todos los lugares del mundo, en equipos grandes, medianos
y pequeños.
Así en muchos clubes, cuando salen a la luz periodística dichos
pormenores, se rescinden contratos, a veces de jugadores, otras de
técnicos, a pesar de ser de carácter muy fuertes. El caso más
reciente se dió en el fútbol argentino con el DT "Mostaza" Merlo,
primero en River Plate cuando renunció trás discutir con un jugador
por aspectos tácticos y luego en Rosario Central, cuando las
declaraciones a la prensa de un jugador, provocaron su renuncia.
Otro factor que influye muchas veces, para que no se cumpla con ese
"pacto" del que hablaban los tres mosqueteros, lo es la prensa mal
intencionada, que genera rumores y controversias donde no existen,
creando un clima de desconfianza general, por ejemplo, plantear
simplemente y muy a la ligera, de que algo está sucediendo
internamente, es la punta de la mecha que terminará explotando tarde
o temprano.
Por ello cobra muchísima relevancia la segunda de las frases "lo que
sucede en el camerino, se queda en el camerino" creando un bloque
unido y sólido, basado en un pacto de silencio no escrito pero bien
arraigado en la mayoría de los jugadores.
En el caso particular de los Puerto Rico Islanders, lógicamente que
habrán diferencias de criterios, por la simple diversidad jugadores
con que cuenta,, con sus propios gustos y costumbres,
pero la imagen que se brinda desde todos los ángulos exteriores, es
la de un grupo unido, con un solo objetivo en común: Lograr lo
máximo para el club...un claro ejemplo del título que dió origen a
este comentario. Todos para uno y uno para todos!!!!